"Los animales tienen un agradecimiento infinito, es algo muy noble y lo haría toda la vida".
Con esa frase, Laura Pérez resume lo gratificante que es su tarea como miembro y coordinadora de Discas, una ONG que desde 2015 se dedica exclusivamente a rescatar, cuidar y buscar un hogar -provisorio o definitivo-, a perros y gatos que sufren algún tipo de discapacidad relatan lo que viven día a día y como lidian con el estrés de querer ayudarlos a todos.
Las integrantes de la ONG conversaron sobre la importancia del rol que cumple la organización y acerca de lo difícil que resulta, a veces, sobreponerse al estrés que genera asumir tareas con tanta responsabilidad. Esa afección es conocida como Fatiga por Compasión.
“Para nosotros es una pasión y toda actividad que se toma con pasión necesita de fortaleza”, comenta por su parte Natalia Perdiguera Córdoba, una de las coordinadora de Discas.
Dice que una de las situaciones más estresantes con las que tienen que lidiar es la sobresaturación de casos que tienen que atender todos los días y la necesidad de querer salvarlos a todos.
“No damos abasto, es imposible Sobre todo por la falta de un lugar físico. Los tenemos en guarderías y hogares provisorios. Eso genera mucha impotencia”, confiesa.
Y, agrega: “Se sufre estrés y son comunes los ataques de ansiedad. Debemos responder con la atención integral desde los hogares de tránsito, guarderías, insumos, veterinarios, por suerte la solidaridad de gente también es grande que los apadrina y ayudan, sumados a nuestros emprendimientos”, continúa.
Pese a todo, Natalia asegura que la gratificación por salvar a un Disca es mayor y que esa es su fortaleza para seguir emprendiendo esta tarea todos los días.
“Una de las formas más gratificantes es cuando el círculo se cierra y los perritos o gatitos discas o viejitos consiguen hogar definitivo. Son adopciones difíciles por eso se valoran muchísimo. Pero son difíciles por desconocimiento, cuando hay voluntad y cariño todo se puede”.
La nueva vida de un perro con discapacidad
Por su parte Pamela Carranza, otra coordinadora de Discas, considera que lo más estresante es lidiar con personas que les cuesta entender la pasión que sienten por el trabajo que realizan.
“El estrés pasa por la responsabilidad de que todos estén bien y que tengan atención. Que nunca les falta nada. Tenerlos en un lugar que los cuiden y los quieran y los vayan a amar el resto de su vida”.
En tanto, Laura Pérez concuerda y afirma que es una responsabilidad enorme la que asumen por su propia voluntad.
“A veces nos sentimos muy solas, más allá de que tenemos muchos voluntarios. Es mucha la responsabilidad de tener que cuidar a todos ellos. De que no les falte nada, que no les falte la comida, las medias, los pañales”.
No obstante, Pérez considera que es un estrés distinto, apasionante y que está muy satisfecha con su trabajo. “Es un mundo distinto. Es apasionante, la verdad uno se preocupa bastante, esta uno pendiente de que estén bien. Las prioridades cambian y los Discas están primero. Si algo le pasa a los Discas es nuestra responsabilidad. A mí me encanta participar de esto. Es una cosa que no se puede explicar. Es como esos sueños que se van haciendo realidad” afirma.

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